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	<title>causas judiciales archivos | Alberto Blanco-Uribe</title>
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		<title>La palabra del Abogado</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Nov 2012 18:55:39 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La palabra abogado, proviene de la voz Latina Advocatus integrada por la partícula ‘Ad’.para y ‘vocatus’., llamado; estos profesionales son requeridos por los litigantes para que asesoren o actúen por ellos, en las contiendas judiciales, significa: el que aboga’, el que pide por otro, “el que defiende”, “consuela”, “da socorro”, por eso existen en el santoral eclesiástico, abogados y abogadas. Para el diccionario de la Academia Española: ‘abogar es defender en juicio, por escrito o de palabra. Abogacía es profesión y ejercicio de abogar y Abogado, es perito en el derecho, que se dedica a defender en juicio los derechos o intereses de los litigantes y también dar dictamen sobre las cuestiones que se le consultan”.</p>
<p><strong>Entre los hebreos había defensores caritativos, que asumían sin ningún interés económico la defensa de causas judiciales</strong>. Siempre los hubo a través de toda la historia. En Caldea, Babilonia, Persia y Egipto, los sabios hablaban ante el pueblo congregado, defendiendo asuntos litigiosos, pero es en Grecia donde adquiere forma de profesión específica y jerarquizado. Se nombra a Pericles como el primer abogado profesional reconocido por sus pares.</p>
<p>En Roma la defensa estaba atribuida a la institución del ‘Patronato” pues el “patrono” estaba obligado a defender en juicio, a su cliente, pero la importancia y complejidad de los asuntos, hizo necesario la formación de técnicos; que fuesen a la vez brillantes oradores y jurisconsultos. En Roma, el pueblo se reunía en las afueras de un lugar llamado Forum en donde se discurrían y contraponían los asuntos enojosos.</p>
<p>El Foro adquirió su máximo esplendor durante la República hasta el punto de que los pontífices, eran elegidos de entre los profesionales de la Abogacía, quienes llegaron a organizarse en Collegium Togatorum. Roma dio al mundo de entonces, y nos legó Jurisconsultos de alto vuelo y profundidad de conocimientos jurídicos, como Ulpiano, cuya fórmula: ‘Honeste vivere” ‘Alterum non laedere” y ‘Sum quique tribuere’, es decir: “Vivir honestamente”, ‘No dañar a otro” y “Dar a cada uno lo suyo”, constituyen preceptos simples de conducta recta, no sólo para abogados, sino para todos los seres humanos. El Fuero Juzgo, español, contiene preceptos relativos a los “voceros’ o ‘personemos”, fijando normas para quienes defendían derechos de otros. En el Título sexto de las Partidas  se determinan los honores de las leyes a los Maestros del Derecho. Carlos III, por un decreto del año 1765 dio a los abogados, la honra de ser considerados Nobles y Caballeros.</p>
<p>En la Novísima Recopilación se reunieron todas las normas existentes sistematizándolas en un cuerpo detallado y orgánico, para el ejercicio de esta digna profesión. El Prof. Ruiz Guiñazú expresa que: “El abogado durante la época colonial española conserva los atributos formales de su profesión jerarquizada y con un sentido de dignidad’. la misión del abogado presupone altas calidades culturales y principios morales. Parafraseando al Prof. Ciuratti, expuestas en su libro Arte Forense, nos ilustra: “Dad a un hombre todas las dotes del espíritu, dadle todas las del carácter, haced que todo lo haya visto, que todo lo haya aprendido y retenido, que haya trabajado durante 30 años de vida, que sea en conjunto, un literato, un crítico, un moralista, que tenga la experiencia de un viejo y la inefable memoria de un niño, y tal vez, con todo esto, forméis un abogado completo’.</p>
<p>Estas palabras que hoy nos parecen exageradas nos hacen reflexionar sobre las condiciones requeridas por quienes dedican su vida, al noble y áspero ejercicio de pedir justicia, sufriendo el dolor personal de no obtenerla. Se ha dicho que el Abogado debe ser como la hoja de una espada: ‘recta, flexible, brillante y acerada”, recordando al ilustre maestro Arturo Orgaz.</p>
<p>Si bien no todos los abogados encuadran en estos postulados y definiciones, existe gran cantidad de letrados que se desvelan por defender y hacer cumplir las leyes, jerarquizando tan digna profesión, y vivenciando aquel mandato romano: <strong>Fiat Justitia perea mundus</strong>, (Hágase Justicia aunque perezca el mundo).</p>
<p><strong>Fuente: <a href="http://www.colegioabogadoscba.com.ar/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Colegio de Abogados de Córdoba (Argentina)</a>.</strong></p>
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